Desde su inicio, la Humanidad ha intentado medir el tiempo

La salida del sol, las estaciones, el ciclo lunar, son fenómenos cíclicos que los hombres observaron de entrada. Sirvieron como primera referencia para organizar la vida social, religiosa y económica.

Seguidamente, los egipcios crearon nuestras 24 horas. Fueron la primera civilización que fragmentó el día en unidades de tiempo. Aproximadamente 41 siglos a.C. dividieron el cielo en 36 regiones asociándolas a sus dioses.

La medida de un instante. . .

Para delimitar el turno de palabra en una asamblea, en un juicio, en la celebración de un oficio, o de un toque de queda, el hombre creó instrumentos que no se basaban en fenómenos naturales. Estos servían para medir intervalos de tiempo, más que para indicar la hora.

Los egipcios utilizaban la clepsidra, una vasija con un orificio en su base, graduado en su interior, de manera que dejaba pasar un fino chorro de agua. El reloj de arena está basado en el mismo principio, reemplazando el agua por la arena.

El origen de la representación horaria

Seis siglos más tarde, el día fue dividido en 12 horas, sin lugar a dudas por su simetría con la duración de la noche. Con esta división apareció el primer calendario solar conocido.

Dos veces doce horas: la fórmula fue adaptada por los caldeos hacia el siglo VII a.C. Tiempo después se difundió por Grecia y ha sido conservada hasta nuestros días. Nuestros minutos son babilónicos: el sistema de numeración era sexagesimal, la división de la hora y de los minutos ha retomado este método.

Una hora se divide en sesenta minutos y un minuto en sesenta segundos porque sesenta es una cifra que se caracteriza por tener un gran número de divisores enteros ( 1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 15, 20, 30, y 60), lo que facilita los cálculos astronómicos..

La era mecánica

Durante el siglo XIX, la industrialización de la relojería permitió paulatinamente que todo el mundo poseyera un reloj o un péndulo. La difusión de la hora se expandirá con el telégrafo y la estandarización del tiempo se hará necesaria sobretodo con el desarrollo del ferrocarril, que obligó a sincronizar los relojes de un país entero.

Posteriormente el control del tiempo se introducirá también en las fábricas, relacionando la medida del tiempo de trabajo y la productividad.